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La Cadena de Suministro Láctea Argentina 11/1/2026
¿Lista para la Creación de Valor o Estancada en Modo de Supervivencia?
El sector lácteo argentino suele describirse como resiliente. Y lo es. Pero la resiliencia por sí sola no crea valor. Tras décadas de inestabilidad económica, la industria ha perfeccionado su capacidad de supervivencia; ahora se enfrenta a una pregunta más incómoda: ¿Está lista para la transición de la resistencia al crecimiento intencional?
A nivel de explotación, los fundamentos son difíciles de ignorar. Argentina produce leche a algunos de los costos más bajos del mundo, gracias a la abundancia de tierras, sistemas flexibles de uso del suelo y operadores que han aprendido a gestionar el riesgo a la fuerza. Producir leche a 25-30 céntimos de euro por kilogramo no es una ventaja teórica, sino estructural. En un mundo obsesionado con la eficiencia y la sostenibilidad, Argentina ya posee lo que muchas regiones intentan construir.
Sin embargo, esta fortaleza revela una paradoja: los bajos costos han enmascarado la falta de inversión. Faltan carreteras, caminos, zonas de alimentación e infraestructura básica, no porque sean inasequibles, sino porque la incertidumbre ha vuelto irracional el pensamiento a largo plazo. El resultado: sistemas que funcionan hasta que el clima cambia, la logística falla o el riesgo climático se materializa. La resiliencia tiene límites, y la volatilidad climática los está poniendo a prueba rápidamente.
Eficiencia sin optimización
Técnicamente, Argentina opera uno de los sistemas lecheros más inusuales del mundo: rodeos Holstein de alta producción, principalmente basados en pasto, sin alojamiento, infraestructura limitada y una suplementación estratégica que resulta económicamente viable debido a los bajos precios del alimento. Funciona. Pero también plantea preguntas incómodas.
Las vacas con alto potencial genético operan por debajo de su nivel óptimo, las ineficiencias de la infraestructura causan desperdicio y los riesgos para el bienestar animal pueden aumentar con el tiempo. Este no es un sistema roto, sino uno inacabado. Una inversión modesta y focalizada podría aumentar la productividad, reducir el riesgo y mejorar el bienestar sin destruir la ventaja del bajo costo. La rentabilidad del capital en este caso probablemente superaría a muchas inversiones lecheras de "alta tecnología" en otros lugares.
Las regiones del norte ilustran una tensión diferente. Los sistemas estabulados, al estilo estadounidense, ofrecen estabilidad y protección climática, produciendo leche de calidad que los procesadores valoran. Sin embargo, tienen un costo mayor. La verdadera pregunta no es si estas granjas pueden competir a nivel mundial, sino si la cadena de suministro argentina está dispuesta a priorizar la confiabilidad sobre el bajo costo de la materia prima.
Procesadores: ¿El eslabón más débil?
Si las granjas son resilientes, los procesadores están expuestos. El sector de procesamiento está fragmentado, saturado y estructuralmente ineficiente. Los operadores informales aún representan una parte significativa del volumen. Los contratos son débiles, la logística está al límite y las relaciones con los proveedores parecen transaccionales en lugar de estratégicas.
Durante años, los procesadores han gestionado sus ganancias presionando a los ganaderos en un entorno de mercado disfuncional. Esta estrategia funcionó en condiciones de inestabilidad. No funcionará en condiciones de competencia.
A pesar de exportar alrededor del 30% de su producción, muchos procesadores carecen de conocimiento del mercado global y siguen centrados en las regiones. En una economía en proceso de liberalización y estabilización, esto se convierte en un lastre. Si el capital regresa, los procesadores son el punto de disrupción más probable, no las granjas lecheras. Los nuevos participantes con capital, disciplina en la cadena de suministro y modelos de abastecimiento orientados a la sostenibilidad podrían transformar rápidamente los flujos de leche.
El sistema actual se asemeja al "salvaje oeste": muchos actores, poca coordinación y valor latente por todas partes. Esa es una oportunidad, pero solo para aquellos dispuestos a imponer una estructura.
El ingrediente faltante: Capital con intención
Argentina no carece de recursos naturales, mano de obra ni capacidad técnica. Lo que le falta es acceso funcional al financiamiento. Años de inestabilidad han socavado los préstamos convencionales, dejando a los agricultores libres de deudas, pero con escasez de capital. Esto ha preservado la resiliencia, pero ha limitado la ambición.
Si la estabilización económica se mantiene, el financiamiento no solo impulsará el crecimiento, sino que redefinirá la dinámica de poder en toda la cadena de suministro. Bancos, inversionistas y socios estratégicos decidirán si Argentina sigue siendo un proveedor de leche cruda de bajo costo o evoluciona hacia un origen lácteo coordinado, impulsado por el valor y con relevancia global.
Una elección, no un destino
El sector lácteo argentino suele presentarse como "lleno de potencial". Esto subestima la situación actual. El sector está listo, pero la preparación no garantiza la acción.
La siguiente fase recompensará a quienes se adelanten: inversionistas que comprenden los sistemas de bajo costo, procesadores que se comprometen con cadenas de suministro estructuradas y legisladores que reconocen que la resiliencia es una base, no una estrategia. Argentina no necesita reinventar su industria láctea. Necesita decidir qué tipo de mercado quiere ser.
La ventana está abierta. No se quedará así para siempre.
Seminario web público gratuito de la IFCN | 17 de febrero de 2026, 15:30
Creando valor en la cadena de suministro de lácteos de Argentina: Oportunidades y amenazas bajo las reformas de Milei
https://ifcndairy.org/argentinas-dairy-supply-chain/
traducido por el OCLA del sitio web de IFCN – Webinar de IFCN Argentina, Autora: Amelie Kölbl - 06/01/26