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NUEVA ZELANDA: la producción lechera alcanza cifras récord 5/11/2026
Vacas más sanas y productivas, junto con su rendimiento, quedan reflejadas en el último informe de estadísticas lecheras de Nueva Zelanda.
Las estadísticas del sector lácteo de Nueva Zelanda para la temporada 2025-2026 revelan que la industria alcanzó una cifra récord de 2.020 millones de kilogramos (2,02 mil millones de kg) de sólidos lácteos.
El informe anual de estadísticas lecheras de Nueva Zelanda, elaborado por DairyNZ y LIC, muestra que el sector produjo una cifra récord de 2.020 millones de kilogramos de sólidos lácteos durante la temporada 2025-2026.
Esta cifra supone un aumento del 4,5 % respecto a la temporada anterior y equivale a 21.800 millones de litros de leche, lo que representa un incremento del 3,5 %.
La proporción de sólidos lácteos pasó del 8,48 % en la temporada 2000-2001 al 9,27 % en la 2025-2026, lo que hace que cada litro sea más valioso tanto para su transporte como para su procesamiento.
Con el volumen de leche actual, si se hubiera mantenido el porcentaje de sólidos de la temporada 2000-2001, la producción habría sido de unos 171 millones de kilogramos menos de sólidos lácteos.
La producción media de leche por vaca fue de 428 kg de sólidos lácteos, superando el récord de 414 kg registrado el año anterior.
El número de explotaciones ganaderas disminuyó en 102, situándose en 10.268 (-1,0%), con un tamaño medio de 460 vacas por explotación. El número total de vacas aumentó apenas un 1 %, alcanzando los 4,72 millones.
El 55 % de las explotaciones estaban gestionadas por sus propios dueños; el 28 % operaba bajo un sistema de aparcería (reparto de ingresos); el 15 % funcionaba mediante contratos de gestión lechera; y el resto contaba con otras estructuras operativas.
Según Campbell Parker, director ejecutivo de DairyNZ, estos resultados reflejan el esfuerzo constante de los ganaderos por mejorar el rendimiento en sus explotaciones y producir leche de alta calidad.
Superar los 2.000 millones de kilogramos de sólidos lácteos constituye un hito significativo para el sector lechero de Nueva Zelanda. «Esto refleja la pericia, la inversión y la gestión diaria de los productores, junto con los avances logrados a largo plazo en genética, reproducción, sanidad animal y sistemas de explotación.
«Las cifras indican que la productividad y la calidad de la leche evolucionan en la dirección correcta. Esto es fundamental para la competitividad y la resiliencia de las explotaciones agrícolas y del sector lácteo en su conjunto», señaló.
Los datos más recientes también revelan una adopción significativa, por parte de los productores, de herramientas para la mejora del ganado: el 83,3 % (3,94 millones) de las vacas y el 78,7 % de los rebaños fueron sometidos a pruebas de control lechero, lo que representa las proporciones más altas registradas desde principios de la década de 2000.
Las vacas sometidas a estas pruebas alcanzaron resultados récord en cuanto a volumen de leche, rendimiento de grasa y proteína, así como en los porcentajes de estos componentes.
El recuento nacional de células somáticas descendió hasta un mínimo histórico de 149.000 células/ml, lo que refleja una mejora continua en la salud de la ubre y en la calidad de la leche.
La reproducción artificial alcanzó su nivel más alto en tres décadas: el 84,8 % de las vacas (4 millones) fueron inseminadas mediante este método, con una cifra récord de 1,41 inseminaciones por vaca.
David Chin, director ejecutivo de LIC, afirmó que estos resultados demuestran que los productores valoran cada vez más los datos y la genética superior para comprender y mejorar el rendimiento de sus rebaños.
«La participación récord en las pruebas de control lechero y en la reproducción artificial proporciona a los productores más información y más opciones para acelerar el progreso genético.
«El incremento en el rendimiento reproductivo resulta especialmente alentador. La tasa de preñez a las seis semanas alcanzó un récord del 70,2 % en los rebaños con sistemas de parto estacional o fraccionado, frente al 63,5 % registrado en 2008.
«Una buena fertilidad favorece la eficiencia del rebaño, mientras que una información de mayor calidad ayuda a los productores a criar vacas que se adaptan perfectamente a los sistemas de producción basados en el pastoreo, característicos de Nueva Zelanda».
traducido por el OCLA del newsletter de Farmers Weekly